Iluminados por el fuego
“El mar se mide en olas, el cielo en alas y los hombres en lágrimas…”, dice León Gieco en la banda sonora de Iluminados por el fuego, película argentina estrenada en Barcelona el pasado viernes 27 de enero que recibió el Premio Especial del Jurado del Festival Internacional de Cine de San Sebastián en 2005 y el premio Goya a la mejor película extranjera de habla hispana en el 2006.
Esteban Leguizamón encontró la medida de sus lágrimas a los 40 años cuando volvió al horror de la guerra de Malvinas, donde a los 18 había compartido con dos soldados amigos la dureza de la vida.
El director argentino Tristán Bauer muestra con acierto la mirada de fuego de un soldado que sufre, se hunde y se levanta en el dolor para seguir caminando, pese al helado sabor de frío de un invierno crudo de minas que aturden y estallan en la memoria cuando menos lo imaginamos.
El film logra traspasar las fronteras del conflicto bélico de la guerra de Malvinas sucedido en 1982 entre argentinos e ingleses, ya que no se pronuncia a favor o en contra de ninguna postura política o militar, sino que descubre una realidad cruenta que podría vivirse en cualquier otra guerra en la que no existen razones que la justifique.
Los ojos del soldado Leguizamón recogen la mirada documental de Edgardo Esteban, el periodista y excombatiente que escribió el libro “Iluminados por el fuego” que le dio vida al guión del film. Lo hace de una manera profunda, cuidadosa, humana conduciendo al espectador por los territorios más violentos y escalofriantes de la memoria del soldado que también es la del pueblo.
Argentina ve por primera vez su guerra en imágenes, su dolor callado plasmado en la historia y el resto del mundo se empapa una vez más de las consecuencias dolorosas de una guerra sin sentido, otra más que nos hace contar lágrimas de hombres. Pero esta vez la historia se cuenta de manera singular, con una calidad y una sensibilidad a la que nos tiene acostumbrado el cine argentino de la mano de actores con la talla de Gastón Pauls, Virginia Innocenti, Arturo Bonín y Juan Leyrado, entre otros.
Carla Penna
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